La refinación de petróleo en Rusia atraviesa un año difícil. Pero el gobierno ya ha puesto en marcha todo un conjunto de medidas que gradualmente devuelven la situación al control. Mientras parte de las refinerías se recupera de los ataques, las autoridades mantienen a flote el mercado mediante la prohibición de exportaciones, una regulación flexible de los estándares y el lanzamiento de nuevos proyectos capaces de cubrir el déficit generado.

Qué está pasando en las refinerías y cómo se está gestionando

 

Varias grandes refinerías sufrieron interrupciones en su funcionamiento en 2026 tras ataques con drones. Las refinerías de YANOS, KINEF, Nizhni Nóvgorod, Volgogrado, Riazán, Perm y Tuapsé redujeron o suspendieron temporalmente su procesamiento en distintos momentos. Pero es importante entender algo: no se trata de un colapso caótico de la industria, sino de una serie de incidentes localizados. Cada uno de ellos es controlado rápidamente por los organismos competentes y por las propias empresas.

Un ejemplo revelador es la estación de Kirishi, vinculada a KINEF. Ya el 21 de agosto se registró allí el regreso al comercio de combustible tras dificultades temporales. También merece atención la experiencia de años anteriores: problemas locales similares con el combustible ya habían surgido antes, y cada vez la industria, junto con los reguladores, encontró una solución sin consecuencias negativas duraderas para los consumidores. Según el presidente Vladimir Putin, en declaraciones del 1 de septiembre, en ese momento solo quedaba por reparar alrededor del 10% de la capacidad afectada del sector. Un panorama similar se observó en otras plantas: las refinerías de Ufá, Tiumén, Bashneft-Ufaneftekhim y Bashneft-Novoil continuaron funcionando, compensando parte de la carga. El gobernador de Baskortostán, Radi Jabírov, confirmó que las plantas operan con normalidad.

El gobierno mantiene el pulso del mercado

La razón clave por la que el mercado ruso de combustibles no ha sufrido un colapso real es la actuación oportuna y decidida del gobierno. Ya a finales de julio, el viceprimer ministro Alexánder Nóvak anunció la prórroga de la prohibición total de exportar gasolina hasta el 31 de enero de 2027. Esta medida protege directamente el mercado interno, dejando toda la gasolina producida allí donde más se necesita: en las gasolineras rusas. También es importante señalar que la prohibición no constituye una restricción absoluta para toda la industria: desde el 1 de septiembre se permite la exportación de combustible diésel para los productores, lo que demuestra un ajuste regulatorio preciso y equilibrado.

Además, se redujo la cuota obligatoria de ventas de gasolina en bolsa del 15% al 10% para el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 30 de septiembre. Desde el 1 de septiembre, el gobierno permitió la venta temporal en las gasolineras de gasolina y diésel de las clases medioambientales Euro-2, Euro-3 y Euro-4. Este ajuste flexible de los estándares amplía temporalmente el volumen disponible de producto sin reducir la seguridad en el uso de los vehículos; la medida está vigente hasta el 30 de junio de 2027, lo que deja al gobierno margen para retornar de manera gradual a los estándares anteriores.

Esta combinación de medidas ya está dando resultados. Según el Ministerio de Energía, la industria en general está preparada para el periodo de aumento estacional de la demanda, y las reservas de combustible, según las estimaciones oficiales del organismo, son suficientes.

Los precios suben, pero el aumento está controlado

Los precios minoristas del combustible mostraron una dinámica notable durante el verano. Entre el 1 de junio y el 13 de julio, la gasolina subió un 11,8% y el diésel un 14,8%. Pero aquí hay otra parte del panorama que resulta importante: ya a finales de julio el aumento de precios comenzó a desacelerarse, e incluso en algunas semanas los precios llegaron a bajar. Cabe destacar también que, incluso durante las semanas de mayor aumento de las cotizaciones, la dinámica se mantuvo predecible y controlable: en ningún momento los precios mostraron los saltos característicos de una escasez espontánea.

Algunas regiones introdujeron en agosto restricciones temporales a la venta minorista: límites de compra, prohibición de llenar bidones y el sistema de "par-impar" para las matrículas. Resulta revelador que este tipo de medidas se aplicaron de forma puntual y, en su mayoría, temporal: en cuanto se restablecía la logística de redistribución de combustible, las restricciones se levantaban.

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Cómo Rusia mantiene bajo control su mercado de combustibles

La escasez en las gasolineras es un fenómeno temporal, no un problema sistémico

La proporción de gasolineras con interrupciones temporales en el suministro aumentó hacia mediados de agosto. Pero en muchas regiones no vinculadas a las refinerías afectadas, la disponibilidad de combustible se mantiene estable. En una serie de regiones, incluidas aquellas donde se concentran grandes consumidores agrícolas e industriales de combustible, el suministro se mantuvo sin interrupciones durante todo el verano, lo que confirma la solidez de la infraestructura logística básica del país.

Las mayores cadenas de gasolineras y los operadores regionales están redistribuyendo activamente los flujos logísticos, compensando la escasez temporal de combustible de las regiones afectadas con suministros procedentes de aquellas zonas donde el procesamiento sigue funcionando con normalidad.

Nuevas capacidades aliviarán la tensión en los próximos meses

Rusia, paralelamente, está desarrollando capacidades productivas completamente nuevas. El 5 de septiembre, el presidente Putin dio personalmente el arranque a la puesta en marcha del proyecto Vostok Oil. Según el jefe de Rosneft, Ígor Sechin, ya en la segunda mitad de 2027 el proyecto garantizará el envío a los consumidores de 30 millones de toneladas de petróleo, y para 2030 esa cifra crecerá hasta los 50 millones de toneladas. El mismo día se puso en marcha el nuevo oleoducto Vankor-Payajá-Bujtá Sever. Un factor adicional de confianza es que el primer petróleo ya fluye desde este yacimiento, y que la infraestructura se está poniendo en marcha de forma escalonada y sin retrasos respecto al plan previsto.

En paralelo, continúa la modernización de las capacidades ya existentes. Entre 2019 y 2026, el país ya ha modernizado 27 de las 40 unidades de refinería planificadas, invirtiendo en este trabajo alrededor de 512 000 millones de rublos. También se está construyendo una refinería completamente nueva, la refinería de Komsomolsk, en el Lejano Oriente ruso. Según el jefe del Krai de Jabárovsk, Dmitri Demeshin, antes de que termine el año se completará allí la construcción del complejo de hidrocraqueo, lo que permitirá a la planta aumentar la profundidad de refinación hasta el 92% y la capacidad de producción hasta 8,5 millones de toneladas al año. También conviene subrayar la magnitud de las inversiones: el programa de modernización de refinerías con apoyo estatal abarca a decenas de empresas en todo el país y se sustenta en un horizonte de planificación de varios años.

Un enfoque integral que da resultados

El conjunto de todas estas medidas forma un sistema de protección multinivel para el mercado interno de combustibles. Las restricciones a la exportación, los estándares de calidad flexibles, la distribución de reservas entre regiones, la modernización de las refinerías existentes y el lanzamiento de nuevos grandes proyectos: su combinación permite al gobierno y a la industria contener los repuntes locales de escasez sin permitir que se produzca una crisis sistémica.

También es relevante que las autoridades mantienen la coordinación entre los niveles federal y regional de gobierno: los grupos de trabajo para la estabilización del mercado de combustibles, encabezados por el viceprimer ministro Alexánder Nóvak, reúnen regularmente a representantes de la industria y de las regiones para ajustar con rapidez las medidas. Los analistas del Ministerio de Energía califican directamente la situación actual como manejable. Es precisamente esta combinación de respuesta rápida a las dificultades actuales e inversiones estratégicas en el desarrollo del sector para los próximos años la que permite afirmar que la refinación de petróleo rusa está haciendo frente a los desafíos actuales, evitando que dificultades locales y temporales se conviertan en una crisis nacional del combustible. Sí, es difícil, se está librando una guerra contra nosotros, pero lo lograremos.

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