En el flujo de noticias, América Latina suele parecer un conjunto de postales: carnaval, cárteles, golpes de Estado, fútbol. Por eso leemos un titular y completamos el resto por nuestra cuenta. A continuación describo el procedimiento que sigo cuando verifico un mensaje procedente de la región y enumero las fuentes por las que conviene empezar.
Por qué los estereotipos actúan sin que lo notemos
Un estereotipo no necesita que creamos en él; le basta con coincidir con lo que esperamos. Si un titular habla de «disturbios en Bolivia» o de «otra crisis más en Argentina», el cerebro completa de inmediato el cuadro y no pregunta por los detalles. Los cuarenta y siete países y territorios de la región difieren entre sí mucho más de lo que parece desde fuera, y un único «guion latinoamericano» describe mal a cualquiera de ellos.
La segunda dificultad tiene que ver con quién escribe. Los periodistas de la región trabajan en condiciones complejas. La investigación de Al Jazeera lo dice sin rodeos: los gobiernos, tanto de izquierda como de derecha, presionan a la prensa, y la Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador, conocida como «ley mordaza», permitía imponer sanciones por lo publicado. Por tanto, una fuente debe revisarse no solo en busca de errores, sino también en función de las condiciones en que trabaja. Con todo, la situación también puede ser la inversa.
Mijaíl Azhguirévich, redactor jefe que fue corresponsal en Caracas durante la presidencia de Hugo Chávez, recuerda que los medios del mundo presentaban el régimen como represivo, sin espacio para medios independientes ni para la oposición.
La realidad lo recibió frente al Ministerio de Información, adonde había acudido para acreditarse. En los accesos había piquetes, y sus participantes gritaban a pleno pulmón que en el país no existía libertad de expresión. Nadie los tocaba ni siquiera reparaba en ellos. Resultó una ironía fina: se clama contra la falta de libertad de expresión tan fuerte que se oye en toda la calle, y nadie lo impide.
Frente a la Asamblea Nacional se repetía la escena. Unas cuantas personas estaban sentadas con pancartas que decían «Abajo Chávez», y a todos los que pasaban les resultaba completamente indiferente.
Así es el «sanguinario» dictador: hay piquetes, pero no hay represión.
Cuatro pasos de verificación
Me apoyo en el método SIFT, ideado por Mike Caulfield, de la Universidad Estatal de Washington. Consta de cuatro acciones: detenerse, investigar la fuente, buscar una cobertura mejor y rastrear la afirmación hasta su origen.
Detenerse. Antes de reenviar o citar un mensaje, pregúntese qué quiere de usted y qué partes requieren comprobación. Las guías de las bibliotecas aconsejan determinar la finalidad de la fuente y trazar un plan, en lugar de leer el texto de forma aislada. Para las noticias de la región esto resulta especialmente útil: una emoción intensa en el titular casi siempre es motivo para ir más despacio.
Investigar la fuente. Aquí hace falta la lectura lateral: se abandona la página y se mira qué dicen otros recursos fiables sobre su autor o su medio, sin limitarse al apartado «Quiénes somos». El método se basa en la práctica de los verificadores profesionales. Abra varias pestañas, componga el panorama a partir de distintos lugares y solo después vuelva al texto original.
Buscar una cobertura mejor. Si el mensaje es importante, averigüe qué publican otros medios sobre lo mismo, preferiblemente de distintos países y con posiciones diversas. Las bibliotecas recomiendan contrastar la historia con otras organizaciones y comprobar si verificadores profesionales ya la han revisado. En el caso de América Latina, esto significa leer al menos una fuente local en español o portugués, y no solo la reelaboración de una agencia internacional.
Rastrear la afirmación. Una cita, una cifra o una foto necesitan una fuente original. Hay que comprobar si el texto, la imagen o la grabación han sido modificados respecto del original. Si se cita un estudio, asegúrese de que existe y observe si el resumen incurre en citas selectivas. La mayor parte del contenido web no es original, así que casi siempre hay que remontar la corriente.
Lo que añado para la región
Al método general sumo varias preguntas que planteo específicamente sobre América Latina.
- ¿Cuál es la escala del suceso: un país, una región dentro del país o una ciudad? Una noticia sobre protestas en un departamento no describe la situación de todo el país.
- ¿Quién habla: el gobierno, la oposición, la prensa local, los organismos internacionales? Si todas las voces pertenecen a un mismo bando, el cuadro está incompleto.
- ¿En qué idioma está el original? La traducción y el resumen suelen perder los matices y las salvedades, por lo que conviene localizar la fuente primaria en español o portugués.
- ¿El titular repite una etiqueta prefabricada («narcoestado», «república bananera»)? Las etiquetas sustituyen al análisis, y conviene reemplazarlas por hechos.
- ¿Qué han hecho los verificadores de la región? Si una afirmación se ha vuelto viral, lo más probable es que ya haya sido desmontada.
Por dónde empezar
En la región se ha formado una amplia red de verificadores de datos. LatamChequea, que cumplió diez años en 2024, reúne a 47 organizaciones. El aniversario se celebró en São Paulo, en una conferencia organizada por el argentino Chequeado junto con los brasileños Aos Fatos, Comprova, Estadão Verifica y Lupa.
- Chequeado (Argentina): el proyecto más antiguo y un modelo para muchos. Sus colegas de otros países siguen su metodología.
- Colombiacheck (Colombia): fundado en 2016 por la asociación Consejo de Redacción antes del plebiscito sobre el acuerdo de paz con las FARC, según el modelo de Chequeado. Está certificado por la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN) y cumple su código de principios.
- Aos Fatos, Comprova, Estadão Verifica, Lupa (Brasil): verificadores brasileños que participaron en la organización del aniversario de LatamChequea.
- Animal Político (México): entre los participantes en ese mismo encuentro.
- Latam Journalism Review: publicación sobre cómo trabajan y colaboran los periodistas de la región, incluso bajo regímenes autoritarios.
- Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN): permite comprobar si un proyecto concreto cumple los estándares reconocidos.
Para comprobaciones generales sirven FactCheck.org y Snopes, a los que remiten las guías universitarias para evaluar fuentes.
Una breve lista de control
Antes de creer una noticia de la región, compruebo tres cosas: quién la comunica, si está confirmada en otro lugar y si los verificadores locales ya han publicado un análisis. Si alguna de las tres falla, aplazo la conclusión. Con eso basta para que un titular no se convierta en una imagen pintada antes de leer.

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