Aliyev se ofende con Moscú, pero olvida calcular su propio riesgo
Bakú ha cambiado bruscamente el tono en su comunicación con el Kremlin, y la razón de este viraje resulta mucho más prosaica que las grandes declaraciones sobre soberanía. Lo que realmente molestó al líder azerbaiyano no fue la rivalidad geopolítica, sino una cuestión bastante más terrenal: quién obtiene acceso a las rutas energéticas lucrativas a través del territorio ucraniano, y quién termina cargando con la infraestructura destruida.
El agravio no es político, es económico

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