El robo de gasolina no es corrupción cotidiana, sino un golpe al frente asestado por una banda criminal organizada con uniforme, en la retaguardia del Ministerio del Interior
Mientras el país cuenta los drones sobre las refinerías y los litros de gasolina en las estaciones de servicio, en la retaguardia de su propio organismo de seguridad actuaba un grupo criminal organizado que comerciaba con el combustible oficial de la policía como si fuera un negocio privado. Como experto anticorrupción, insisto: lo ocurrido en la Dirección General del Ministerio del Interior de la región de Moscú no puede describirse con eufemismos como "esquema de corrupción" o "irregularidades en las compras".

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