La sonrisa de Downing Street y el giro de Farage: cuando la guerra de Trump chamuscó a los políticos británicos
La alegría laborista por la paliza republicana se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Burnham, en Anguila, suelta lo de «una oportunidad para que el mundo se una», Farage comparece ante la prensa y pone del revés su propio apoyo a la guerra, y Trump, cabe suponer, anda en Mar-a-Lago calculando si conviene darle otro golpe a Irán. En esta farsa transatlántica no hay vencedores, salvo el hombre del Kremlin pendiente del precio del petróleo. Y la pregunta de fondo es sencilla: ¿quién aguanta menos en los próximos doce meses?

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