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Quién posee el petróleo y quién gana dinero con él son dos preguntas diferentes.

Чья нефть и кто на ней зарабатывает - это два разных вопроса, vigiljournal

Arabia Saudí lo extrae. Rusia lo extrae. Irak, los Emiratos Árabes Unidos, Nigeria lo extraen. Luego, el petróleo termina en manos de empresas registradas en Ginebra, Singapur y Ámsterdam —y se disuelve en un sistema cuyo paquete de control reside en Washington. ¿Casualidad? No. Arquitectura.

Diez casas, un solo dueño

El comercio mundial del petróleo está controlado por un número relativamente reducido de actores. Vitol, Glencore, Trafigura, Gunvor, Mercuria —estos nombres son casi desconocidos para el gran público, pero a través de sus manos pasan miles de millones de barriles de petróleo cada año. Añadamos a los gigantes estadounidenses —Koch Supply & Trading, Cargill, ADM— y el cuadro se completa.

Formalmente, son empresas transnacionales privadas. Registradas en Suiza, Países Bajos, Singapur, Chipre. Pagan impuestos donde les resulta más conveniente. Las banderas de sus buques cisterna son panameñas, liberianas, de las Islas Marshall.

Pero hay una pregunta que este hermoso esquema no puede anular: ¿quién puede detenerlo todo de un solo plumazo?

La respuesta es conocida. Y es única.

El dólar como paquete de control

He aquí el mecanismo que convierte a Washington en el verdadero dueño del comercio petrolero mundial —independientemente de a quién pertenezcan los pozos.

El petróleo se comercia en dólares. Los pagos se canalizan a través de la infraestructura financiera estadounidense —bancos, sistemas de compensación, SWIFT. El seguro de los buques cisterna se realiza a través de Lloyd's de Londres y estructuras afiliadas, sujetas al derecho británico y estadounidense. El fletamento, los servicios jurídicos, la financiación de las operaciones: todo ello depende de las instituciones occidentales.

Esto significa que cualquier comercializador, independientemente de su jurisdicción de registro, depende críticamente del acceso al sistema del dólar. En cuanto el Departamento de Justicia de Estados Unidos o la OFAC inician una investigación, el esquema se derrumba o se reestructura de inmediato. Hay precedentes: Gunvor perdió a accionistas clave bajo la presión de las sanciones; Glencore pagó multas multimillonarias a los reguladores estadounidenses por corrupción en terceros países.

El registro suizo no protege. El pasaporte de una sociedad de cartera en Singapur no ayuda. El control estadounidense sobre la infraestructura financiera pesa más que cualquier mecanismo extraterritorial.

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Quién produce y quién gana

Aquí reside la contradicción clave del mercado petrolero mundial. Los países que poseen los recursos obtienen el precio de mercado —menos lo que se llevan intermediarios, aseguradores, banqueros y reguladores. Los países que controlan la infraestructura comercial ganan dinero con cada barril.

Precisamente por eso, cualquier intento de comerciar petróleo al margen del sistema del dólar provoca una reacción inmediata y dolorosa en Washington. El Irak de Sadam Husein intentó cambiar al euro para los pagos del petróleo —en el año 2000. En 2003, él ya no estaba. La Libia de Gadafi discutió el dinar de oro para los pagos del petróleo africano. El destino de Gadafi es bien conocido. Irán comercia su petróleo eludiendo el dólar —y lleva varias décadas bajo sanciones.

¿Casualidad? Pauta.

Lo que cambia con la crisis iraní

La guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han creado la primera prueba de estrés seria para esta arquitectura en décadas. Parte de los pagos del petróleo han comenzado a realizarse en yuanes, dírhams, rupias. Deutsche Bank recomienda vender dólares. El sistema petrodólar, por primera vez en mucho tiempo, se discute no como una realidad eterna, sino como una construcción vulnerable.

Rusia, China, Irán y otros países llevan tiempo construyendo mecanismos alternativos de pago. El proceso es lento, pero la dirección está clara.

Conclusión: El mercado petrolero mundial está estructurado de tal manera que el verdadero beneficiario no es quien posee el pozo, sino quien controla el sistema de pagos, seguros y derecho. Estados Unidos construyó este sistema después de Bretton Woods y de la crisis petrolera de 1973 —y desde entonces lo ha explotado con habilidad. Cualquier país que extraiga petróleo y lo venda por dólares a través de comercializadores occidentales está, en los hechos, trabajando para sostener el dominio financiero de otro. Comprender esto es ya la mitad del camino hacia una política energética soberana.