Anomalías de mercado o ¿por qué no funcionan las leyes principales en los mercados financieros?

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Рыночные аномалии, или почему не работают основные законы на финансовых рынках, vigiljournal.com

En el mundo financiero surgen y se mantienen en transcurso de largo tiempo unas leyes, que por ahora no aparecen en las fundamentales obras científicas. Les presentamos las más interesantes y básicas de ellas. El gran riesgo no significa un gran beneficio.  Al ver un gran riesgo en un cierto grupo de los activos, no hay que esperar un alto beneficio, que le correspondiera.    

 Es una de las anomalías más graves, que perjudica de manera considerable el hipótesis sobre la efectividad de los mercados en los modelos de evaluación del rendimiento esperado de los activos. Por ejemplo, de tales móldelos como CAPM /Capital Asset Pricing Model/ o la Teoría Arbitral de Formación de Precios /Arbitrage Pricing Theory/.

 Los expertos del mayor en el mundo Fondo Comanditario de Inversiones PIMCO /Pacific Investiment Management Co/ destacaron especialmente este fenómeno. Así, acorde con sus datos, a partir de 2005 y hasta 2010, el 10 % de las compañías del riesgo mínimo del índice MSCI World, mostraron las ganancias anuales en el nivel del 5,6%, mientras que el 10% de las compañías del riesgo máximo – en el nivel del 5,5%. Analizando el periodo de 25 años, se ve que la diferencia en la ganancia se está reduciendo, pero en todo caso constituye no menos del 3 %.

 Una otra investigación fundamental la efectuaron un año antes los profesores rectores Malcolm Baker, de la Escuela de Negocios de Harward; Brendan Breadly, de Acadian Asset Menagement; y Geffrey Wrungler de “New York Stern”. Según sus datos, en el periodo entre los años 1968 y 2008, un dólar norteamericano, invertido en el 10 % de las acciones del riesgo mínimo, ha crecido hasta 59,55 dólares, mientras que un dólar norteamericano, invertido en  el 10 % de las acciones del riesgo máximo, se ha reducido, prácticamente, hasta los 58 centavos. Naturalmente, llegamos a la conclusión, de que las especulaciones en las acciones de alto riesgo en una proyección en un periodo largo, no se justifican.

 El por ciento mínimo. Teóricamente, los beneficios en los mercados de créditos deberían ser determinados por los participantes en el mercado por medio de los mecanismos de mercado de demanda y oferta. Sin embargo, en realidad, los volúmenes record de las inyecciones financieras por parte del Sistema Federal de Reserva de EEUU causan un prolongado periodo del tipo de interés atípicamente baja en toda la línea de ganancias.

 Según los datos de la agencia Bloomberg, en actualidad el volumen de las obligaciones de los sectores privado y estatal en los mercados de deberes de EEUU supera  7,7 billones de dólares norteamericanos. Teniendo en cuenta el hecho de que las economías más grandes del mundo coordinan las decisiones financieras, así como la creciente integración de los mercados financieros mundiales, se hace claro que el efecto del por ciento mínimo se divulga  y se repite en todos los países desarrollados y en los en desarrollo.

 El fondo “Fidelity” presenta los siguientes índices: el rendimiento por las obligaciones quinquenales de EEUU se difiere de su valor promedio histórico en un 4% /por la base está tomado el periodo entre los años 1978 y 2010/. La diferencia del mismo tipo en lo referente a las obligaciones de periodo de hasta un año, constituye alrededor del 5%, mientras que las propias tasas están en torno del cero. Las semejantes acciones causan la pérdida del papel regulador de los tipos de interés en la política monetaria, ya que es imposible bajarlos más. Están alarmados los propios fondos inversionistas globales, que, en correspondencia con su concreta política interna y con la legislación federal /de la mayoría de los países de la Organización de la colaboración y el desarrollo económico/, colocan una considerable parte de sus recursos en las obligaciones estatales, pues, el rendimiento del uno o dos por ciento no puede proteger sus inversiones ni siquiera de la inflación.

 Todos estos hechos testimonian la existencia de un desbalance impuesto artificialmente de afuera en el mercado de las prestaciones estatales, el cual en un cierto momento habrá que arreglarlo con el aumento de las tasas, con un reflujo sin precedentes de la liquidez, así como con el aumento de la cantidad de los “defaults”.             

 El “inconmovible” dólar norteamericano. El cargo crediticio supera el 300% del PIB, el déficit del balance comercial en los últimos diez años constituye no menos del 3,5 %, en 2011fue bajado el rating crediticio – esto es sobre la economía de los Estados Unidos de América. Desde el punto de vista de la teoría macroeconómica, todos estos índices deberían ponerse en equilibrio con la devaluación de la tasa de la divisa nacional. La eventual quiebra del dólar la pronostican ya en transcurso de más de una decena de años, sin embargo, hasta que en el horizonte del sistema financiero mundial aparezca una alternativa real en calidad de un equivalente global del valor, todos estos pronósticos son una charlatanería.

 En lo que refiere a la situación real, las obligaciones de corto plazo en dólares /y, conformemente, la demanda de la divisa/ en los mercados financieros son prácticamente el único activo “sin riesgos” y un seguro natural de la alta volatilidad.

 Esta anomalía presenta por sí un equilibrio inestable: en varios decenios próximos, el dólar, indudablemente, seguirá siendo la divisa mundial número uno en correspondencia con el status de EEUU en el mundo financiero, aunque no hay que olvidarse de China con su yuan. 

 Apartamiento de los índices de mercado de los datos fundamentales. Durante la evaluación del nivel de la atractividad de la inversión en las acciones de compañías, uno de los índices más importantes es la correlación P/E (valor de la acciones en mercado/ganancia por la acción) acorde con el índice S&P500. El nivel histórico de este coeficiente, según los cálculos desde el año 1936 hasta el año 2010, constituye 15.8x. Al mismo tiempo, en transcurso de los últimos años se observa la dinámica siguiente: el vértice de la manía de las acciones tuvo lugar en 2008, cuando el P/E constituyó 60.7x; después, en 2009 este índice bajó hasta 21.9x , en 2010 – hasta 16.3x; en 2011 – estuvo en el nivel de 13.8x, y, acorde con los pronósticos, en 2012 bajará hasta 12.7x.Teniendo en cuenta estos datos, se puede suponer una rectificación de la asimetría en el mercado, una cautela excesiva y incluso un cierto menosprecio de los índices de las rentabilidad de las compañías. Mientras tanto, los índices de P/E en volumen de 125x de Google, 594x de LinkedIN, y 96x de las acciones de Facebook permiten pensar, que estas compañías van a existir eternamente. Es complicado no dar cuenta del reconocimiento mundial y la progresividad de mencionadas compañías, sin embargo, nadie ha anulado todavía la generación de la corriente monetaria libre, de la correspondiente ganancia y el pago de dividendos.  

 Y ¿qué tal con la demanda y la oferta?  Del abecé de la macroeconomía se sabe, que la oferta del producto forma su precio. No obstante, el crecimiento no confirmado con los índices fundamentales de los precios en las bolsas de mercaderías no es una cosa rara. He aquí el ejemplo de uno, pero no único, mercado especulativo. El oro es un metal atípico desde el punto de vista de la demanda de comprador: una importante parte de su demanda la forman, a partir de un cierto periodo, los inversores “de cartera”. A partir del año 2006, la parte de la demanda industrial y de joyería se está reduciendo, y constituye el 76,3 % en el volumen de su consumo general, en comparación con el 91,6 por ciento en el año 2005. En los años 2009-2010 esta parte fue ya el 50,1% y el 57,5 %, respectivamente. A partir de aquel periodo, ha comenzado el último crecimiento de las cotizaciones del oro. Aquí, no sin la ayuda de los hedge-fondos, los inversionistas se recordaron de la referencia histórica del metal precioso al dólar y lo eligieron en calidad de uno de los contrapesos para los mercados de acciones en caída. En el oro se invierte también la liquidez sobrante, sacada de otros mercados. De tal modo, la euforia conductista en el mercado, provocada por el aflujo de inversionistas financieros, es capaz de cambiar para muchos años los índices de la demanda y la oferta hacia la dirección demandada por especuladores. Hoy día, la cuestión principal es cuán largo será la demanda artificial, asegurada con la afluencia de los inversionistas institucionales.        

 La aparición, el desarrollo y la fundamentación final de las anomalías financieras es un fenómeno normal en el marco de la evolución de la ciencia financiera y de la vida corriente. Al mismo tiempo, es evidente, que el seguimiento solamente a las teorías financieras /que a su vez son bien pensadas y ex post confirmadas/ en las perspectivas de plazo breve, mediano, y en algunos casos, de largo plazo puede llevar a unas consecuencias negativas ex ante para los inversionistas.