La expresión "diamante negro - Brasil" en gemología se refiere casi siempre a un mismo fenómeno: una variedad única de diamante llamada carbonado, hallada en solo dos puntos del planeta, uno de los cuales se encuentra precisamente en el estado brasileño de Bahía.
Qué es el carbonado y por qué solo se ha encontrado dos veces en la historia de la Tierra
El carbonado no es un diamante convencional, sino un agregado policristalino (una unión de múltiples cristales pequeños de carbono en lugar de uno solo de gran tamaño), poroso, de color gris oscuro o negro, y considerablemente más duro y resistente que el diamante clásico de joyería. Su nombre proviene de una palabra portuguesa que significa "carbonizado" o "chamuscado", término con el que lo bautizaron los mineros brasileños que lo descubrieron por primera vez en la década de 1840 en la región de Chapada Diamantina, en la provincia de Bahía, debido a su parecido externo con el carbón común.
El detalle clave que convierte al carbonado en una anomalía geológica es el siguiente: los yacimientos confirmados de este mineral existen únicamente en dos puntos del planeta —el estado brasileño de Bahía y la República Centroafricana—, y ambos se encuentran exclusivamente en depósitos aluviales (sedimentos arrastrados por ríos). Los científicos nunca han logrado hallar la roca madre del manto a partir de la cual el carbonado pudiera haberse formado por el proceso tradicional de los diamantes. También se han registrado hallazgos aislados y poco frecuentes de carbonado en Venezuela y en Kamchatka, en rocas volcánicas conocidas como avacitas, pero Brasil y África Central siguen siendo las fuentes clásicas y más estudiadas de este mineral.
Cinco teorías sobre su origen que llevan dos siglos enfrentadas
Aquí comienza una auténtica historia de detectives científicos: el origen del carbonado sigue siendo objeto de una disputa encarnizada desde hace casi 200 años, y todavía no existe un consenso científico unánime. El Instituto Gemológico de América (GIA, por sus siglas en inglés), la organización de referencia que establece los estándares mundiales para la evaluación de piedras preciosas, analizó alrededor de 800 muestras de carbonado procedentes de Brasil y África Central, y ha identificado cinco hipótesis principales y rivales sobre su formación.
La primera teoría plantea un origen terrestre clásico: el crecimiento y la sinterización de cristales en la corteza o el manto terrestre bajo alta presión, de forma similar a la formación de los diamantes comunes, pero mediante un mecanismo distinto que dio lugar a una piedra policristalina en lugar de monocristalina. La segunda teoría vincula el carbonado con las zonas de subducción, es decir, las regiones donde una placa tectónica se hunde bajo otra, arrastrando consigo sedimentos del fondo marino ricos en carbono orgánico hacia condiciones de presión extremadamente alta y muy bajo contenido de oxígeno, donde el carbono cristaliza en forma de diamante. La tercera versión explica la formación de la piedra mediante metamorfismo de impacto: se sugiere que el carbonado se originó a raíz de la caída de un meteorito sobre la superficie terrestre. La cuarta hipótesis habla de una formación del diamante inducida por radiación, provocada por la fisión espontánea de uranio y torio en rocas antiguas.
La hipótesis extraterrestre: diamantes nacidos de la explosión de una supernova
La versión más espectacular y debatida es la quinta, la del origen extraterrestre, promovida activamente por el mineralogista Stephen Haggerty . Según esta hipótesis, el material que compone el carbonado se formó tras la explosión de una supernova hace aproximadamente 3.800 millones de años: las ondas de choque generadas por la explosión de la gigante roja comprimieron el carbono en densos agregados de diamante negro, que vagaron por el espacio interestelar durante casi 1.500 millones de años, hasta que, hace unos 2.300 millones de años, cayeron a la Tierra en forma de meteorito. Este se desintegró al entrar en la atmósfera y se depositó en una región que, mucho más tarde —tras la desintegración del último supervolcán de Pangea hace unos 180 millones de años—, se dividió en los territorios de lo que hoy son Brasil y la República Centroafricana .
Como respaldo indirecto a esta teoría se cita un estudio realizado en 2007 en el laboratorio de radiación sincrotrón del Laboratorio Nacional de Brookhaven: científicos de la Universidad Internacional de Florida detectaron una cantidad significativa de hidrógeno en las muestras de carbonado, un elemento característico del medio interestelar rico en hidrógeno, lo que, a su juicio, apunta a un origen extraterrestre del mineral . Sin embargo, estudios más recientes y exhaustivos del GIA señalan que la composición de las inclusiones en las muestras de carbonado inclina a buena parte de los especialistas hacia un origen terrestre y cortical de la piedra, lo que significa que ni siquiera los datos científicos más actuales ofrecen una respuesta definitiva.
Hallazgos récord y valor científico de la piedra
El carbonado más grande jamás conocido fue hallado precisamente en Brasil y recibió el nombre propio de "Sergio", con un peso de 3.167 quilates, lo que lo convierte en una de las formaciones de diamante más masivas descubiertas en el planeta. Los yacimientos brasileños de Chapada Diamantina siguen siendo una de las dos fuentes de referencia para toda la investigación científica actual sobre el carbonado, incluido el amplio análisis del GIA sobre casi mil muestras.
El valor del carbonado hoy en día no se debe únicamente a su enigma geológico, sino también a sus propiedades prácticas: gracias a su extraordinaria dureza y su estructura porosa, la piedra se emplea ampliamente en la industria para fabricar coronas de perforación y herramientas abrasivas, mientras que los grandes ejemplares de calidad joyera siguen siendo extremadamente raros y son valorados por los coleccionistas precisamente por su color negro único y por la enigmática historia de su origen, que la ciencia no ha logrado descifrar tras dos siglos de investigación.

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