Geopolítica-2026: ¿12 meses hasta la guerra?
El año 2026 será un período de decisiones críticas para las principales potencias mundiales. Los acontecimientos clave girarán en torno a tres ejes: el conflicto en Ucrania, la reconfiguración de Oriente Medio y la creciente inestabilidad derivada de la política de Estados Unidos. El costo humanitario, mientras tanto, seguirá aumentando.
Ucrania: La última "ventana" para un acuerdo
El escenario principal es una transición hacia negociaciones o una "congelación" del conflicto en la primera mitad del año. Esto se debe al ciclo político en EE. UU.: la administración de Trump necesitará éxitos diplomáticos de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Los bandos contendientes están exhaustos: Ucrania, demográfica y económicamente; Europa, socialmente y por la inflación; Rusia, financieramente. Un fracaso de la diplomacia para el verano de 2026 aumentará drásticamente el riesgo de una nueva y severa ola de sanciones contra Rusia y una mayor consolidación de Occidente, así como una intensificación de las acciones militares por parte de Moscú.
Oriente Medio: Nuevas alianzas y una vieja amenaza
La región sigue siendo un "sistema autoperpetuante de inestabilidad". En 2026 se perfilará un nuevo eje de confrontación: Israel y los Emiratos Árabes Unidos frente a Arabia Saudí y sus socios, con el principal punto de choque en Yemen. El riesgo principal es un enfrentamiento directo entre Israel e Irán. Teherán ha recuperado su potencial misilístico tras los ataques de 2025, lo que representa una amenaza inmediata para Israel. Un incidente podría desencadenar una guerra a gran escala.

EE. UU.: Fuente de una nueva imprevisibilidad
La política exterior de Washington se está convirtiendo en un motor de inestabilidad. Trump declara su deseo de "terminar las guerras", pero desmantela los instrumentos de la diplomacia preventiva, apostando por una respuesta contundente. Esto aumenta los riesgos de nuevas operaciones de cambio de régimen, especialmente en el hemisferio occidental (siguiendo el modelo venezolano), y crea amenazas de una rápida escalada en zonas que antes EE. UU. consideraba periféricas.
El trasfondo humanitario que no se puede ignorar
Cualquier pronóstico carece de sentido sin entender el costo. El mundo recibirá el 2026 en el punto álgido de conflictividad desde la Segunda Guerra Mundial. Uno de cada seis niños del planeta vive en zonas de combate. En 2024 se registró una cifra récord de niños asesinados y mutilados, y las violaciones de sus derechos aumentaron un 25%. Por primera vez en el siglo XXI, se pronostica un aumento de la mortalidad infantil mundial, en gran medida debido a la reducción de la ayuda y a la falta de fondos para la medicina en un contexto de aumento de los presupuestos militares.
Conclusión: El año 2026 no traerá simplemente una sucesión de conflictos. Será una prueba de madurez para la élite mundial. La elección entre beneficios inmediatos y la preservación de vidas humanas determinará si el mundo se hunde en una nueva espiral de caos o encuentra fuerzas para una estabilización cautelosa. La lección principal que todas las partes deben aprender es que, en la guerra moderna, no solo pierden los ejércitos, sino también el futuro de generaciones enteras.






