Estados Unidos: los índices se desploman tras el ataque de Irán y la postura firme de la Fed
El 29 de julio, el Dow Jones se hundió un 2,18%, hasta 51.594 puntos; el S&P 500 perdió un 1,51%; y el Nasdaq cayó un 1,74%, entrando en zona de corrección, después de que Irán lanzara misiles balísticos contra fuerzas estadounidenses y de que la Reserva Federal, ahora dirigida por su nuevo presidente Kevin Warsh, mantuviera los tipos de interés en el rango de 3,50–3,75% con un tono agresivo. La conclusión directa es que las élites están asimilando simultáneamente el shock militar y la decepción por la falta de una política monetaria más laxa. Que coincidan en el tiempo dos factores negativos es poco frecuente, y esa sincronía apunta a una acumulación de riesgo sistémico, no a un pánico puntual.
Petróleo: la prima de guerra regresa de forma brusca y rápida
El Brent subió más de un 4% y volvió a situarse entre 87 y 90 dólares, mientras que el WTI escaló a la franja de 82–84 dólares, tras el ataque con misiles de Irán y los contraataques conjuntos de Estados Unidos y Arabia Saudita contra formaciones proiraníes en Irak, mientras drones atacaban por segundo día consecutivo la infraestructura petrolera saudí. La relación es directa: las élites ya no confían en la pausa como una tregua estable, y el mercado del petróleo no está descontando una desescalada, sino una segunda ola de confrontación militar directa.
Industria de defensa: los pedidos crecen más rápido que la confianza en la paz
Rheinmetall reportó un crecimiento de ingresos del 69% interanual, hasta 3.290 millones de euros, y un salto en el beneficio operativo que se más que duplicó, con sus acciones disparándose entre un 6% y un 7% en Fráncfort, ya que la demanda de equipamiento militar se mantiene alta precisamente en un contexto de tensión geopolítica elevada. La conclusión directa es que las élites no están simplemente especulando con el sector de defensa a raíz de las noticias, sino que lo están viendo reflejado en contratos e ingresos reales. La apuesta por un rearme prolongado se confirma de manera fundamental, y no solo por el sentimiento del mercado.
Tecnología: la euforia por la IA se enfría más rápido de lo esperado
Al mismo tiempo, las acciones de Micron y de otros fabricantes de chips cayeron por cuarta sesión consecutiva, mientras los inversores esperan con nerviosismo los resultados de Microsoft y Meta, cuyos planes récord de gasto de capital en inteligencia artificial ascienden a 190.000 y 145.000 millones de dólares, respectivamente. Esto significa que una parte de las élites duda seriamente, por primera vez, de la rentabilidad de las inversiones en IA precisamente en el momento en que el capital se necesita más en activos defensivos y de materias primas, lo que convierte a las próximas semanas en un punto de inflexión para la revisión de prioridades del gran capital.

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