La inmigración ilegal - ¿Es el camino de la humanidad hacia una crisis humanitaria?

Share/Save
Миграционный контроль

En todos los tiempos, independientemente de la nacionalidad o del color de piel, la gente se marchaba de un lugar al otro en búsqueda de una vida mejor. Algunos huían del acoso, otros trataban de iniciar la vida en un nuevo lugar a partir de cero, para otros el cambio de lugar significaba el enriquecimiento, la gloria y el honor. Algunos se vieron obligados a cambiar de residencia en contra de su voluntad: en calidad de castigo la gente era enviada no a la cárcel, sino al exilio, siendo de notar que para siempre. A través de las oleadas de migración ocurrieron las Grandes Migraciones de los Pueblos, fue poblada Europa, fue asimilada Siberia y también Australia, América del Norte y del Sur. No es posible imaginarse el mundo moderno sin migraciones, pero dudamos de que el problema de la migración se perciba igual en todos los países. 


De acuerdo con cifras de la ONU, más de 200 millones de personas viven y trabajan en un país ajeno. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, al intervenir el 19 de mayo 2011 en la 65 ª sesión de la Asamblea General de la ONU llamó la atención sobre la importante contribución de los emigrantes internacionales tanto en el desarrollo de sus países de residencia, como en la economía de sus países de origen. "En los países ricos viven  alrededor de dos tercios de los 214 millones de inmigrantes. Las remesas enviadas a sus países alcanzan los 300 billones de dólares de EE.UU. al año. Esta cifra supera el flujo de la ayuda internacional", - declaró el jefe de la ONU. Éste subrayó que sin estas transferencias, más personas se verían obligadas a emigrar al extranjero en busca de trabajo.

¿"La xenofobia" o la defensa propia? 

En su discurso, el Sr. Ban Ki-moon, señaló que a menudo la discusión sobre las cuestiones de la inmigración se reduce a los problemas que están asociados con este fenómeno. Muchos dicen que los inmigrantes resultan ser una enorme carga para los sistemas sociales, otros temen que los extranjeros ocupen su lugar en las escuelas y universidades, y les priven de sus puestos de trabajo. "Sin embargo, las estadísticas muestran que la contribución económica de los inmigrantes es mucho mayor que cualquier pérdida posible," - declaró el secretario general de la ONU. Añadió que a menudo "los inmigrantes se ocupan de los trabajos más sucios, peligrosos y difíciles". 
Por otro lado, ¿qué argumentos se necesitan para explicar a una persona que ha nacido, crecido y vivido en su país que para él es "conveniente" enviar a sus hijos a una escuela, en la cual de repente se ha dejado de hablar en su lengua materna, porque la mayoría de los niños en las clases son hijos de inmigrantes laborales (o no muy laborales)? ¿Cómo demostrar al mismo hombre en la calle que es "económicamente conveniente" y "ventajoso" destituirlo de su cargo y contratar a una docena de inmigrantes que ahora hacen su trabajo (quizás no tan cualificadamente) por un pago muchísimo menor? A todas las preguntas de la población de los países receptores de los flujos migratorios, generalmente las autoridades no suelen encontrar respuestas que vayan más allá de los marcos de la necesidad económica. 


En aras de la tal mentada conveniencia económica se sacrifican las tradiciones y el modo de vida del país, que llegó a ser "desarrollado" gracias al trabajo de generaciones de sus ciudadanos. Más aún, la legislación actual de la mayoría de los países más desarrollados en lo referente al grado de tolerancia es tal que cualquier expresión de descontento totalmente natural por el comportamiento o por la cantidad inmigrantes es considerada por parte de algunos de los políticos partidistas como una "incitación al odio étnico" o "xenofobia". A causa de esta circunstancia, en una serie de casos las autoridades actuales pierden la confianza de la población que comienza a creer sinceramente que el Estado protege ya no a su pueblo, que paga impuestos, que sirve en el ejército y que produce el producto nacional, sino a los extranjeros y a menudo a individuos criminales.
No hay que olvidar que a los países desarrollados van no sólo trabajadores honestos - hacia allá tienden a irse elementos criminales y aventureros, que calculan aumentar su riqueza como producto de actividades ilegales. Es una reacción totalmente comprensible de los habitantes de los países que aceptan inmigrantes: para ellos un centenar de cosas necesarias realizadas por extranjeros será tachada por un delito de un aventurero ilegal. 
También vale la pena señalar que los flujos migratorios contribuyen a formar una delincuencia organizada a nivel nacional, ya que hace mucho tiempo que los habitantes de los países desarrollados no se sorprenden por la presencia de pandillas étnicas en su territorio, las cuales en primer lugar se aprovechan de sus compatriotas, y, posteriormente, complican esencialmente la vida de los ciudadanos del país que los adoptó.


 

¿Un trabajador invitado o un ayudante? 

Los países, en donde se divulga la revista, en mayor o menor grado experimentan dificultades para resolver los problemas relacionados con la migración. En su mayoría estos problemas son comunes para todos, sin embargo no todos los países poseen la capacidad de superarlos en forma aislada. Ya que el autor es un ciudadano de Rusia, entonces justamente de ejemplo serviría su país, que también interviene en calidad de parte receptora de inmigrantes extranjeros.
Para Rusia es característica la inmigración desde los países que eran las antiguas repúblicas de la Unión Soviética. El desplazamiento de la población dentro de la Unión Soviética tenía un carácter uniforme y no daba lugar a conmociones socio-económicas significativas debido a varias razones. En primer lugar, no existía un abismo económico entre ricos y pobres, el nivel de vida era sistemáticamente alto en todas las repúblicas de la Unión. En segundo lugar, no había barreras de lenguaje, ya que como en todas las escuelas soviéticas se enseñaba el idioma ruso en calidad de lengua estatal (las lenguas nacionales se enseñaban en las escuelas a la par que el ruso). En tercer lugar, la política del Estado garantizaba el derecho al trabajo y al empleo, así como el pago oportuno y adecuado por el trabajo. 
Desde la desintegración de la Unión Soviética han pasado ya de 20 años y ha crecido toda una generación que domina mal el idioma ruso o que no lo domina en su totalidad, lo que básicamente complica el procedimiento de la introducción de los inmigrantes a la sociedad rusa contemporánea. Además, ha aumentado significativamente la diferencia de ingresos entre los más ricos y la parte más pobre de la población de Rusia, lo que también hace difícil la vida de los inmigrantes, ya que los estratos más pobres de la población rusa valoran la afluencia de trabajadores extranjeros como una amenaza directa a su prosperidad relativa.
Por lo demás, la inmigración legal, a condición de que al menos haya una adaptación parcial a las tradiciones, lengua y normas de conducta rusas, no causa reacciones de rechazo entre la gente. La principal amenaza para su bienestar y estabilidad económica los rusos consideran el creciente flujo de inmigrantes ilegales.
Por lo tanto, para la parte europea de la Federación Rusa es típica la inmigración ilegal desde los países del Asia Central (Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán), así como desde los países de la Transcaucasia (Armenia, Azerbaiyán y Georgia). 
En su mayoría, los procedentes del Asia Central trabajan de obreros no calificados, en la limpieza de las calles y participan en otros tipos de actividades de baja cualificación. A pesar de la actual política de las autoridades rusas de repatriar a los inmigrantes ilegales, los flujos no se reducen a causa del estado deplorable de la economía de los Estados de Asia Central, los altos niveles de corrupción y los bajos salarios en sus países. 
Dado el bajo costo de la mano de obra del Asia Central, es indudable que los empleadores tomen una decisión en favor de los inmigrantes ilegales, reduciendo el empleo entre los ciudadanos rusos. De esta manera, los costos de las empresas privadas en la contratación de mano de obra disminuyen, pero a causa de que los trabajadores son poco cualificados sufre de la calidad del trabajo. Esto crea una desconfianza por parte de los clientes contra el trabajo de los inmigrantes laborales en su totalidad. Además, por encima de la percepción pública negativa de los inmigrantes ilegales procedentes de Asia Central, se superpone el problema del flujo interminable del tránsito de la heroína afgana al territorio de Rusia, la que luego se introducen de contrabando a Europa. A menudo, los inmigrantes procedentes desde el Asia Central, directa o indirectamente se involucran en el tráfico de drogas. 
A su vez, los nativos de la región del Cáucaso, que se encuentran en Rusia de manera ilegal, no sin éxito han logrado dominar la esfera del comercio minorista. Éstos también actúan como intermediarios en la reventa de los productos agrícolas, comprándolos a un costo no rentable para los productores agrícolas y vendiéndolos en los mercados a precios inflados. Los mercados mismos, como regla general, en uno u otro grado están controlados por grupos étnicos criminales de Armenia, Azerbaiyán y Georgia.
Siberia y el Lejano Oriente ruso sufren de los flujos de inmigrantes procedentes de China y Vietnam, que o se asientan en grupos enteros de decenas y cientos de personas en todo el territorio del país, o también en grupos continuan su camino hacia los países de la Unión Europea. En aquellos casos, cuando los chinos y los vietnamitas se quedan en Rusia, su destino es trabajar como peones en las obras de construcción y en las fábricas clandestinas que producen productos falsificados y trabajar en las tierras agrícolas tomadas ilegalmente. En cualquier caso, los inmigrantes de China y Vietnam se han convertido en dependientes de las bandas criminales locales y étnicas, las que extraen dinero de éstos por su legalización y obtención de la autorización de trabajo, en calidad de pago por el lugar de alojamiento, etc.
El resultado de la inmigración ilegal en la economía rusa es la reducción de los puestos de trabajo para la población local, el crecimiento de la corrupción entre los funcionarios, los precios especulativamente subidos y la delincuencia étnica organizada. Todos estos factores influyen sobre la disminución de la confianza de los ciudadanos del país hacia las autoridades. Al mismo tiempo, los métodos imperfectos de control inmigracional fomentan la delincuencia transnacional organizada y crean una tensión social plena de consecuencias impredecibles.


 

Culpables sin culpa  

Las razones, por las cuales la gente decide trasladarse - temporal o permanentemente - a otro país suelen ser diferentes. También está presente el simple deseo de ganar dinero, pero a veces es un intento de escapar de un conflicto militar o religioso, que está sucediendo en sus países de origen. En cualquier caso, los trabajadores inmigrantes en los países desarrollados se encuentran con un gran número de dificultades. Los problemas de obtención de la documentación que les permita la estadía y/o la actividad laboral, automáticamente crean a los trabajadores extranjeros conflictos con la Ley del país de estadía. Peor aún, cuando la falta de documentos necesarios los obliga a pasar a la categoría de inmigrantes ilegales que no les permite realizar trabajos cualificados. De esta manera, a esta gente no le queda sino aceptar aquellos puestos de trabajo que son ignorados por los ciudadanos locales debido a los bajos salarios y a la falta de perspectivas de carrera. Los problemas comunes para los inmigrantes son las desastrosas condiciones de vida, la falta de seguridad social, la reacción irritada de parte de la población local contra su estadía.
Una realidad terrible por lo demás de la inmigración ilegal es el tráfico de gente, ya que en el mundo no hay estadísticas exactas sobre las personas desaparecidas que se fueron a trabajar a otros países. La delincuencia organizada transnacional para sus intereses propios utiliza el cruce ilegal de las fronteras estatales vendiendo a los inmigrantes a una