El sabor tradicional de Chile

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Традиционный вкус Чили

Los hallazgos arqueológicos en Monte Verde confirman, que en el territorio de Chile de hoy la gente vivía ya hace 12 mil años. En opinión de investigadores, esta gente había formado su vida en estricta correspondencia con los ciclos de naturaleza y creó su cultura en estricta harmonía con el ambiente. Su comida la preparaba de los frutos salvajes y de la carne de animales cazados.

 Con el paso de milenios se ha trasformado la propia gente y, claro está, su comida. La cocina chilena se desarrollaba intensamente y, tras aprobar miles de recetas, ha guardado lo más sabroso.

 En los sabores de los platos de este bendito país suramericano, se siente una combinación única de aquella antigua cultura aborigen con la relativamente nueva que “ha llegado” a la región junto con los colonizadores en el siglo XVI. Los inmigrantes de Europa que se lanzaron más tarde a América del Sur, trajeron sus tradiciones en la preparación de comida. En las recetas de la comida chilena se han conservado las “correcciones” de los maestros de cocina alemanes, italianos e incluso, británicos.

 Los conquistadores españoles cultivaron en tas tierras indígenas las uvas, las olivas, las nueces y castañas, así como el trigo, los agrios, el ajo y las especias. También criaron a las ovejas, así como a los conejos y gallinas. No obstante se sabe, que mucho antes de que en Chile apareciera la cultura española, los amerindios naturales consumían ampliamente las gramíneas, en particular, el maíz. De las combinaciones de los víveres que usaban los españoles y amerindios, aparecieron unos platos más populares, que hasta hoy día se consideran nacionales. Así, las tortillas de maíz, así como diferente entremés sobre su base, se conocen en todo el mundo. Las tortillas copiadas de las mexicanas, en Chile son más finas y saladas.

 Los inmigrantes de Alemania, a partir de la mitad del siglo XIX comenzaron aportar en la cocina chilena las recetas europeas de panadería. En aquel entonces, en Suramérica surgió la tradición de aprovechar en la pastelería diferentes bayas y frutas tanto para los postres, como para diferentes confituras y mermeladas. Los italianos crearon un análogo del helado – ellos cubrían las frutas chilenas con el glaseado “helado”. Los inmigrantes de los países árabes mostraron ejemplos del uso de hierbas y especies, enseñaron combinar en un plato lo salado y lo dulce. Los británicos, al traer consigo el té, les han dado a los chilenos las “lecciones” de cómo tomar el té, y la tradición de tomar el té con leche se ha conservado ampliamente hasta ahora. La cocina francesa llegó a Chile solamente en el siglo XX, habiendo influido sobre la creación del incomparable estilo criollo: muchos planos chilenos comenzaron a servir con el vino o con el pisco.

 El pisco en Chile es una bebida alcohólica tradicional, que se prepara de uvas acorde con unas recetas antiguas. Sobre la base de este tipo de brandy, el cual lo llaman también de licor, se hacen muchos cocteles. El pisco frecuentemente se consume con el jugo de limón, con el azúcar en polvo, con la yema batida o con coca-cola y mucho hielo. A los amantes del coctel “Pisco Sawer” se les puede encontrarlos en los países más alejados de Chile.

 La cultura culinaria de Chile es un brillante caleidoscopio de los estilos, representado por un amplio surtido de víveres – regalos de tierra y del mar. En transcurso de varios siglos, cuando Chile fue una colonia, los cocineros españoles, criollos y amerindios creaban las variantes locales de las recetas “de casa” europeas. Y ya que el país se ha extendido en miles de kilómetros de la zona pre-ecuatorial y hasta las latitudes más altas, los platos y las recetas en distintas zonas son muy diferentes.

 Los golosos dividen el mapa gastronómico de Chile en tres zonas. La parte norteña está vinculada en mayor grado con la cultura de los pueblos de aimara y atacameños, que viven en los Andes. La cocina de esta región montañosa es menos variada en comparación con otras zonas. Los habitantes de esta región prefieren en general la carne de llama asada en el fuego abierto, salada o curada, así como las hortalizas estofadas.

 En la región central se siente especialmente la influencia europea. Sobre la mesa hay una abundancia de las frutas, especies, pan y las tortillas de maíz. Es adorable el Humitas /la pasta de maíz cocida con las especies y envuelta en las hojas de maíz/. En cualquier taberna les van a proponer los Porotos Granados, la tradicional sopa chilena de frijoles, calabazas, albahaca, maíz y la pimienta roja. Uno de los platos más populares y sabrosos es la Cazuela – sopa de carnes con los especies,  patatas, maíz y calabazas. Este plano se puede encontrar en la carta de cualquier restaurante. Son muy populares las Empanadas – con el relleno más variado de la carne, queso, productos del mar, etc. En la temporada de calor le refrescará el Mote con Huesillo, la tradicional bebida de verano, cocida de los granos de trigo y duraznos secos. La endulzan con el azúcar de caña y sirven enfriado. Y ¡qué variedad de frutas y hortalizas – de la fruta bomba /papaya/, uvas, plátanos, piñas, kiwi, y hasta aguacate, tomates y pepinos! A los europeos inexpertos les sorprende también la abundancia de las bayas de bosque.

 Las particularidades del clima han convertido la zona Central en el corazón de la industria de vinos de Chile. Aquí están las mejores valles fértiles del país: Maipo, Maule, Curico, Rapel, Colchagua.  Los vinos chilenos “Cabernet-Soviñón”,  “Merlot”, “Tempranillo” gozan popularidad en solamente en el propio país, sino también bien lejos de sus límites.

 La culinaria chilena sureña en mucho se fundamenta sobre la cocina de los indígenas mapuche y se abunda de sus recetas tradicionales, basadas en el trigo, las patatas,  garbanzos, habas, el ajo, la cebolla, la pimienta picante, el maíz. Sobre la propensión gustativa de los habitantes locales ha influido también la cocina de los pueblos de la isla de Chiloe, rica de productos del mar.

 Los sureños se enorgullecen de su Curanto, uno de los platos nacionales más favoritos, que se prepara de pescado, crustáceos, carne de aves, de puerco, de carnero, de res y patatas. Todos los ingredientes se ponen por capas en un hueco en la tierra sobre las piedras candentes, se cubren con unas hojas jugosas y se estofan. La sopa de erizos del mar es “para amantes de gastronomía”, pero este plato, rico de yodo, es muy popular entre los chilenos.

 Chile se considera un país con los productos del mar más sabrosos, los cuales ustedes pueden saborear  en muchos restaurantes pequeños. Son especialmente sabrosos los cangrejos y locos que es la variedad de molusco oreja de mar. Aquí también comen con mucho gusto la barbacoa de Asado al palo, cuando sobre los palos clavados en tierra, se asa todo un carnero o un cerdito.

 También merece de atención la confitería chilena, representada por tales postres, como Alfajor /melindre melado, la Leche Asada /postre de la leche caramelizada/, Macedonia /frutas en almíbar/, Arroz con Leche /arroz cocido con al leche azucarada y canela, que se sirve enfriado/..

 Parece que la cocina chilena es una de más europeizadas en América Latina, que combina harmónicamente en sí los motivos antiguos con las tradiciones contemporáneas. Sin embargo, últimos años, en la cocina chilena se observa una tendencia nueva – el rechazo de los sabores tradicionales. Los cocineros jefes experimentan con las recetas antiguas… Pero esto es una historia completamente otra.