El club nuclear: India es bienvenida, Irán rechazado

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El lenguaje es candente. El primer ministro israelí Binyamin Netanyahu dice al Congreso de EE.UU. que rechace cualquier acuerdo con Irán. A su juicio la línea roja ha sido cruzada hace mucho tiempo – es decir, cuando Irán comenzó a enriquecer uranio. Lo que Netanyahu quiere es terminar el programa nuclear de Irán. No hay que considerar que ambigüedad yace entre el programa civil y militar – no hay que aceptar ninguna parte del programa.

Mientras tanto, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se apresuró a viajar a India en enero, donde se sentó con el primer ministro Narendra Modi para solidificar el acuerdo nuclear indo-estadounidense. India, a diferencia de Irán, no es miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). A diferencia de Irán, India ha realizado dos ensayos nucleares, no energía nuclear, sino bombas nucleares, una vez en 1974 y luego en 1998. A pesar de estar fuera de la arquitectura de la proliferación nuclear, EE.UU. ha estado tratando que India compre reactores hechos en EE.UU. y se sume al club nuclear.
 Nadie ha logrado argumentar en contra del ingreso de India a la fraternidad nuclear, incluyendo armas. Todos parecen estar de acuerdo en que Irán ni siquiera puede tener un programa nuclear civil.
 A pesar de todo el mejor lenguaje sobre la proliferación y el derecho internacional, el infractor de la ley nuclear encuentra la puerta abierta mientras que al país que ha adoptado el camino prescrito se le cierra.

 El programa de Irán
 El programa nuclear de Irán comenzó en 1957 a través del programa Átomos por la Paz impulsado por EE.UU. El ingreso al TNP en 1968 ocurrió junto al primer Reactor de Investigación de Teherán. El gobierno de Nixon y el shah de Irán aceleraron el programa durante los años 70 –en 1976, la Organización de Energía Atómica de Irán tenía un presupuesto de 1.300 millones de dólares, más que todas las otras instituciones públicas. Firmas de energía de EE.UU. se beneficiaron al máximo. Antes de la Revolución Iraní, el presidente Gerald Ford firmó una directiva para permitir que Irán comprara una instalación de reprocesamiento, que daría a Irán el control sobre el ciclo de combustible nuclear. La política estadounidense fue la que produjo un Irán nuclear.
 Después de la revolución, EE.UU. rompió los vínculos con Irán – y así terminó su impulso por la transferencia nuclear. Pero en esa etapa no había una crisis. En 1981, jets israelíes bombardearon el reactor Osirak, en las afueras de Bagdad, Iraq. Las ambiciones de Iraq eran lo que atemorizaba a Israel en aquel entonces – a pesar del hecho de que Iraq cumplía las órdenes de los árabes del Golfo y EE.UU. al continuar la terrible e inútil guerra contra Irán. Iraq, por su parte, bombardeó las plantas nucleares en Bushehr de Irán cinco veces durante la guerra (marzo de 1984, febrero de 1985, marzo de 1985, julio de 1986 y noviembre de 1987). Irán solo reinició su programa nuclear en 1989, cuando terminó la guerra con Iraq.

 La “crisis” nuclear, por otra parte, no comenzó hasta 2003 – como parte de la Guerra contra el Terror del presidente de EE.UU. George W. Bush. Alentada por el punto de vista neoconservador de que Medio Oriente podía ser cambiado por agresivas políticas estadounidenses, se hizo la sugerencia de debilitar extremadamente la fuerza de Irán. EE.UU. impulsó la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para que creara un marco para inspecciones que replicara la crisis de desarme en Iraq – que condujo a una guerra ilegal. Como dijera el jefe de la OIEA. “Parece que la resolución ha sido formulada de manera que garantizara su no cumplimiento”. Esa ha sido precisamente la redacción de un régimen de inspecciones y sanciones de la UE y EE.UU. de una década de duración.
 El derecho de Irán a un programa nuclear civil parece claro según el Artículo IV del TNP: “1. Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpondrá en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación…” Pero esto fue enterrado bajo la fachada del debate de la OIEA, dominada en gran parte por Occidente e Israel.
 ¿Qué molesta a Netanyahu? La razón superficial es política, no legal – cree que Irán atacará Israel. ¿Utiliza Irán la autorización del TNP para desarrollar un programa encubierto de armas nucleares, como afirman Israel y Occidente? En los años 80, con material de Occidente, el ejército de Sadam Hussein utilizó armas químicas contra tropas iraníes. En aquel entonces, Irán tenía la capacidad de responder con armas químicas. Ayatolá Jomeini no lo permitió, publicando una fatua contra armas nucleares. En 2003, el periodista Robert Collier del San Francisco Chronicle confirmó el consenso contra armas nucleares entre los clérigos de Qom, Irán.

 India
 India no firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear en 1967. Siete años después, India realizó un ensayo nuclear. El tenor general de la discusión era que la potencial arma nuclear de India invalidaría una amenaza de China (la guerra entre India y China en 1962 estaba presente en la memoria). Solo la izquierda condenó el ensayo, y se ha opuesto generalmente a la política nuclear. El secretario de Estado Henry Kissinger viajó a Delhi, se reunió con la primer ministro india Indira Gandhi y la felicitó, “Lo lograsteis, mostrasteis cómo podíais construir armas nucleares. Tenéis la bomba. Ahora, qué hacemos para no hacer volar el mundo”. EE.UU. ofreció enviar equipos de ingenieros y científicos para suministrar experticia para el programa de India – y para que los dos países mantuvieran un silencioso diálogo sobre asuntos nucleares.
 En 1998, India volvió a probar armas nucleares. De nuevo, la amenaza a contrarrestar era China – o por lo menos es lo que afirmó el gobierno indio. En público, EE.UU. dijo que “no era útil”. En privado, el asunto había sido convenido. El tema ahora era cómo exportar mejor tecnología nuclear estadounidense a India. Ahora parecía que las ventajas económicas prometidas por Irán en los años 70 rezumaban de India. El diálogo silencioso continuó.
 Cuando Bush declaró la Guerra contra el Terror, India fue percibida como aliado. EE.UU. prometió la entrega de un suministro regular de combustible y tecnología nucleares a India si India, fuera del TNP, sancionaba a Irán en la OIEA (donde India formaba parte del consejo). En diciembre de 2006, el Congreso de EE.UU. ratificó la Ley de Cooperación de EE.UU. e India en la Energía Atómica Pacífica. Su “Declaración de Política” señaló intencionalmente que India debía “disuadir, aislar, y si es necesario, sancionar y contener a Irán por sus esfuerzos por adquirir armas de destrucción masiva, incluyendo una capacidad de armas nucleares y la capacidad de enriquecer uranio o reprocesar combustible nuclear o conseguir los medios para lanzar armas de destrucción masiva”. ¿Por qué era tan importante el voto de India? “India tenía una voz clave en el Movimiento de No Alineados” dijo el embajador de EE.UU. en India, David Mulford, “y podía influenciar la opinión en el Consejo de Gobernadores de la OIEA; era hora de que supiéramos donde se posicionaba India”. Por cierto, India votó dos veces contra Irán – aunque no existe consenso en India ni sobre la política nuclear de Irán o el papel de India en la narrativa de EE.UU. contra Irán.
 El paralelo entre el tratamiento de India e Irán demuestra que toda la “crisis nuclear por Irán” es un juego geopolítico. Tiene poco que ver con el derecho internacional o con verdaderas amenazas para la región.