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El Acuerdo de Islamabad: 48 horas que lo decidirán todo – o no decidirán nada

Исламабадское соглашение: 48 часов, которые решат всё - или не решат ничего, vigiljournal.com

Martes, 20:00 hora del Este. Trump lo publicó en Truth Social con un solo signo de exclamación – y todo Oriente Medio se quedó en suspenso. El mariscal de campo pakistaní no duerme en toda la noche, el ministro iraní tiene el teléfono en la mano, Washington ultima su plan de bombardeo. La diplomacia al borde del abismo – en directo.

Un ultimátum con prórroga

Trump ya ha aplazado los plazos. Primero exigió que se reabriera Ormuz para el lunes por la noche. Luego escribió en Truth Social un críptico "¡Martes, 20:00 hora del Este!" – y nada más. Sin explicaciones, sin contexto, con un solo signo de exclamación en lugar de una nota diplomática.

Esto es, o bien un indicio de que las negociaciones ofrecen una oportunidad frágil pero real, o bien un teatro para la audiencia interna antes de apretar el botón. Fuentes de Axios, familiarizadas con la situación, califican de bajas las probabilidades de un acuerdo parcial en 48 horas. Según esos mismos datos, el plan operativo para una campaña de bombardeos masiva estadounidense-israelí contra las infraestructuras energéticas de Irán está listo para su ejecución inmediata.

Trump prometió anteriormente devolver a Irán "a la Edad de Piedra", destruyendo centrales eléctricas, puentes y la estratégica isla de Jark. Mientras los diplomáticos no duermen en Islamabad, la aviación no se dispersa a sus bases.

Pakistán como salvador del mundo

La figura central de estas horas es el mariscal de campo Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán. Toda la noche, alternativamente, con el vicepresidente Vance, el enviado especial Witkoff y el ministro iraní Araqchi. Pakistán, junto con Egipto y Turquía, trabaja en el denominado "Acuerdo de Islamabad".

El Acuerdo de Islamabad: 48 horas que lo decidirán todo – o no decidirán nada, vigiljournal.com

La estructura consta de dos fases. Primera fase: una tregua de 45 días con la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y negociaciones para un arreglo permanente. Segunda fase: un acuerdo integral para el cese total de la guerra.

Elegante. Si no fuera por un pequeño "pero": Teherán ha declarado rotundamente que no abrirá el estrecho en el marco de una tregua temporal ni acepta plazos de ningún tipo. El portavoz del Parlamento calificó Ormuz como "una ventaja estratégica". Los Guardianes de la Revolución fueron aún más lejos: el estrecho "nunca volverá a su estado anterior" para Estados Unidos e Israel.

Cuando una parte exige la apertura inmediata del estrecho como condición para la tregua, y la otra afirma que el estrecho es su principal baza y no lo entregará, las negociaciones se asemejan a un trueque en el que las partes comercian con bienes distintos.

El precio de las próximas 24 horas

Mientras los diplomáticos consensúan los términos, la guerra continúa. El lunes, los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel se cobraron la vida de más de 25 personas en Irán. Teherán respondió con una andanada de cohetes contra Israel y los países árabes del Golfo. El contador de víctimas no se detiene durante las negociaciones.

El estrecho de Ormuz, por el que en tiempos de paz transitan más de 100 buques al día, ahora solo deja pasar 16 diarios. Goldman Sachs ya califica lo que está ocurriendo como "el mayor shock de oferta de la historia". El petróleo se mantiene por encima de los 115 dólares. Cada hora de parálisis le cuesta a la economía mundial sumas que ningún presupuesto diplomático podría imaginar.

Los mediadores lo reconocen honestamente: incluso si se logra la tregua, la cuestión del uranio iraní altamente enriquecido y la apertura total del estrecho solo se abordarán en el acuerdo final. Eso significa que, incluso en el mejor de los escenarios, la incertidumbre persiste, los mercados se mantienen nerviosos y los planes militares reposan sobre las mesas con la etiqueta de "listos para su ejecución".

Conclusión: El "Acuerdo de Islamabad" es la última oportunidad diplomática antes de lo que Trump denomina delicadamente "la fase más destructiva". Pakistán, Egipto y Turquía hacen todo lo posible, actuando como bomberos en un polvorín. Rusia y China, en el Consejo de Seguridad, bloquean las formulaciones que permitirían la apertura por la fuerza del estrecho, sosteniendo así el único barrera legal que queda. Las próximas 24 horas mostrarán si la diplomacia puede funcionar en tiempo real o si el mundo recibirá un nuevo punto de no retorno.