Xi viaja a Washington
Xi Jinping inició el 23 de septiembre una visita de Estado de tres días a Estados Unidos, por invitación del presidente Trump, con las conversaciones principales previstas para el 24 de septiembre en la Casa Blanca. Se trata de su primer viaje a Washington en 11 años. Según el Wall Street Journal, Pekín y Washington llevaban varias semanas discutiendo el formato del viaje, y finalmente la Casa Blanca cedió, aceptando una visita con los máximos honores diplomáticos en lugar de un encuentro de trabajo.
Así lo veo yo: el hecho de que Pekín haya impuesto el estatus que buscaba importa más que el contenido de las conversaciones. China ha demostrado que está dispuesta a negociar incluso los detalles protocolarios, y en ese sentido ya se ha anotado una victoria simbólica antes de que comience el diálogo sustantivo sobre la prórroga de la tregua comercial, que expira el 10 de noviembre.
Purga militar coincide con la ausencia de Xi en la cena de los BRICS
Dos generales de alto rango, entre ellos Zhang Youxia, exvicepresidente de la Comisión Militar Central, y Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto, fueron expulsados del Partido y destituidos de sus cargos. Al mismo tiempo, en la cumbre de los BRICS en India, Xi Jinping se ausentó de una cena con Putin, lo que alimentó rumores sobre su salud.
Para mí, esto representa dos señales preocupantes a la vez. Una purga en la cúpula del liderazgo militar suele apuntar a una lucha política interna o al temor a la deslealtad en un momento de tensión creciente por Taiwán, mientras que la ausencia en una cena protocolaria con un aliado clave profundiza la incertidumbre en torno a la estabilidad del propio liderazgo chino.
Aumentan las importaciones de petróleo ruso mientras caen las compras a Arabia Saudita
Según datos de la aduana china, en agosto China incrementó un 41% sus compras de petróleo a Rusia, mientras que las importaciones procedentes de Arabia Saudita cayeron casi a la mitad. Paralelamente, Pekín amplió los controles a la exportación de precursores químicos con destino a Estados Unidos, México y Canadá.
Lo que veo aquí es una reorientación clara de los flujos energéticos hacia el petróleo ruso, precisamente en el contexto del acercamiento previo a la cumbre de Washington. En otras palabras, Pekín está construyendo un colchón económico en forma de un proveedor más barato y predecible, mientras al mismo tiempo aprieta las tuercas en las exportaciones químicas, que podrían utilizarse como palanca de presión en las negociaciones con Estados Unidos.

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