Brasil se convierte en la nueva escala de los refugiados sirios en su ruta para entrar a Europa

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Пути миграции

Algunos vuelan a Brasil para cruzar luego a Guayana Francesa, según el portal Syria Deeply. Una vez en ese enclave galo, tramitan el asilo humanitario que les permite trasladarse a Francia.

“Aprendí de amigos que vivían en Europa que muchos africanos viajaban a ese continente de esa manera”. Oriundo de la ciudad siria de Homs, Mohammed, de 27 años, huyó a Líbano en 2012, justo en momentos en que la guerra en su natal Siria se tornaba cada vez más violenta. Pero su meta era llegar a Europa. Consciente de la creciente dificultad que implicaba realizar la tradicional ruta al Viejo Continente a través del Mediterráneo, a la que se sumaban las restricciones impuestas por la UE y Turquía, este joven sirio decidió seguir el consejo de sus amigos: en la embajada brasileña en Beirut solicitó visa de turista, con el objetivo de viajar a Brasil y desde allí intentar llegar finalmente a su destino.

“Un mes después de la solicitud, recibí mi visa y me dieron 90 días para entrar en Brasil”, relató Mohammed a Syria Deeply, un portal de noticias dedicado a los acontecimientos en el país árabe. Según este medio, Brasil es uno de los pocos países que no imponen un régimen de visados tan estricto a los sirios.

De hecho, según el diario digital brasileño Nexos, entre septiembre de 2013 y febrero de 2014 Brasil emitió 8.450 visas a ciudadanos que presentaron el pedido de entrada en las embajadas de Amán (Jordania), Ankara (Turquía) y Beirut (Líbano). La embajada de Brasil en Damasco (Siria) fue cerrada por la guerra, por  eso todos los pedidos fueron hechos en los países vecinos. Del total de ciudadanos que entraron vía esos tres países con visa de turista, Brasil concedió refugio a cerca de un 25%.

Es lo que reflejan los últimos datos del Comité Nacional para los Refugiados (Conare), del Ministerio de Justicia de Brasil, según los cuales el país cuenta hoy con 8.731 refugiados de 79 nacionalidades, de los cuales 2.252 son sirios. Es decir, en la actualidad uno de cada cuatro refugiados en Brasil es sirio. Y la tendencia es creciente. En 2015 el número de concesiones de refugios a sirios representó el 43% del total de solicitudes aceptadas, es decir, 532 de 1.231.

Una vez que Mohammed recibió su visa en Beirut, voló a Sao Paulo. Ya en territorio brasileño pagó un vuelo doméstico y buses para llegar al estado brasileño de Amapá, fronterizo con Guayana Francesa, el departamento de ultramar de Francia que forma parte de la Unión Europea como región ultraperiférica. “Nunca había imaginado que el viaje sería tan fácil”, comentó Mohammed, destacando que ni siquiera le fue necesario contratar a un traficante de personas para hacer la ruta.

Cerca de la frontera, a Mohammed le quedaba un último escollo: cruzar el río que separa a Brasil del territorio francés. “La mayoría de la gente cruza a Guayana Francesa a través de un puente sobre el Río Oyapoque, pero para los cruces ilegales hay botes diarios que transportan a trabajadores y agricultores. No me pidieron ningún documento para tomar estos botes, y el único costo fue la tarifa del bote”, recordó.

Ya en Guayana Francesa, Mohammed se entregó a la policía en una comisaría fronteriza, tal como lo hacen todos los refugiados en Europa. “Esperé en la comisaría durante unas horas, y por la mañana, fui transportado con otros 20 migrantes a la capital, Cayena”, contó Mohammed a Syria Deeply. Según el refugiado sirio, muchos otros compatriotas han hecho el mismo viaje. De hecho, reconoció que en su grupo había otros tres sirios y dos iraquíes.

Dos meses más tarde Mohammed recibió la residencia temporal por un año y después de siete meses de espera obtuvo el asilo humanitario en Francia. Ahora se encuentra ahorrando para volar a ese país. En la actualidad recibe 300 euros al mes de parte del gobierno francés, además de vivienda y un documento de viaje.

Mientras tanto, Mohammed está instando a su hermano más joven, de 23 años, a hacer el mismo viaje. “Le pedí que proceda tan pronto como sea posible. Este viaje no será tan fácil por siempre”, concluyó.