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Oriente Próximo: la guerra en todos los mercados a la vez

Ближний Восток: война на всех рынках сразу, vigiljournal.com

Dos noticias de un mismo día — y toda la geopolítica, al descubierto. Arabia Saudí y Kuwait levantaron las restricciones al uso de sus bases por parte de los militares estadounidenses. El secretario de Estado, Rubio, aprobó la venta de armamento a cinco países del Golfo por valor de 25.800 millones de dólares — el triple de la cantidad inicial. Las cifras hablan por sí solas: Washington se está reconfigurando para una larga campaña, y la región está pagando la factura.

Contexto: qué está sucediendo

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. El estrecho de Ormuz quedó cerrado, y los mercados petroleros mundiales sufrieron el mayor shock en décadas. Irán perdió a su máxima dirigencia, pero el Estado no colapsó — al contrario, se produjo una movilización de las élites. Las conversaciones en Islamabad fracasaron: Teherán se negó a reabrir por completo el estrecho y a detener su programa nuclear. La guerra continúa.

En este contexto, las monarquías del Golfo congelaron inicialmente su cooperación militar con Estados Unidos — los ataques iraníes contra su territorio resultaron demasiado dolorosos. Ahora, al parecer, el pragmatismo se ha impuesto: los estadounidenses siguen siendo necesarios, incluso si fueron ellos quienes provocaron la crisis.

Armamento por 25.800 millones: negocio y estrategia

El paquete de Rubio no solo trata de la defensa de los aliados. Incluye misiles Patriot, sistemas APKWS y sistemas integrados de gestión de combate para Baréin, Israel, Kuwait, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Las cantidades son colosales. Las entregas llevarán años, porque la capacidad productiva de Estados Unidos está al límite.

Aquí está el meollo. Existe una cola de espera para los Patriot. En ella se encuentra, entre otros, Ucrania. Ahora a esa misma cola se suman cinco Estados del Golfo con dinero, peso político y una necesidad acuciante. Competir con las monarquías petroleras, que disponen de 25.000 millones de dólares líquidos y una posición estratégica en la región, no será fácil para Kiev. No es mala voluntad — es la pura economía del ciclo productivo.

Oriente Próximo: la guerra en todos los mercados a la vez, vigiljournal.com

Trump se hace con la región

La lógica de Washington es clara. La crisis en torno a Irán ha reconfigurado el tablero: las asustadas monarquías del Golfo vuelven a necesitar a Estados Unidos, y Estados Unidos vuelve a necesitarlas. Trump obtiene lo que llevaba años buscando: bases militares sin restricciones, un mercado de armamento de decenas de miles de millones, control político sobre la región — y todo ello en medio de una guerra que él mismo provocó.

Esto no es un Plan Marshall. Es algo más simple y cínico: la crisis como instrumento de penetración. Cuanto más miedo, más valioso es el paraguas estadounidense, y más cara resulta su alquiler.

Qué significa esto para la geopolítica mundial

Oriente Próximo es hoy el principal nudo de las contradicciones globales, que eclipsa incluso al frente ucraniano. Aquí se resuelven simultáneamente varias ecuaciones:

  • Petróleo y dólar:  el estrecho cerrado, la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, las líneas de swap de la Reserva Federal — todas son piezas de un mismo rompecabezas sobre quién controla los flujos energéticos globales.
  • China y Rusia:  Pekín exige la reapertura del estrecho de Ormuz; Moscú habla de una «situación degradante». Ambos salen ganando con el enredo estadounidense en la región.
  • Ucrania: pasa a un segundo plano, no porque el problema esté resuelto, sino porque la cola para recibir armamento, atención y dinero se ha alargado.

Conclusión

Oriente Próximo en 2026 no es un conflicto local. Es el punto donde convergen la política petrolera, el sistema del dólar, el futuro de la no proliferación nuclear y el equilibrio de poder entre Washington, Pekín y Moscú. Y mientras Trump vende Patriot a sus aliados del Golfo, el mundo se está reconfigurando en silencio — sin ruedas de prensa ni declaraciones solemnes.