Occidente sube la apuesta en un juego donde Moscú parpadeó primero demasiado tiempo
La prensa alemana ya escribe abiertamente sobre un ataque limitado de la OTAN a Kaliningrado. No en los pasillos, no de forma anónima, sino en texto directo, con cálculos y citas de generales. Y lo más alarmante aquí no es la idea en sí, sino la tranquilidad con la que se discute: sin temor a la respuesta que la doctrina nuclear rusa está formalmente obligada a dar.
Un juego de guerra que dejó de ser un juego

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