Estados Unidos: la euforia del 9 de agosto se desinfló para el día 11
El 9 de agosto, el Nasdaq se disparó un 1,30% y el S&P 500 avanzó un 0,62%, impulsados por Tesla y Nvidia ante la expectativa de un acuerdo inminente sobre el estrecho de Ormuz. Para el 11 de agosto, la tendencia se revirtió por completo: el Nasdaq volvió a caer en terreno negativo, Nvidia retrocedió un 2,86%, Apple bajó un 1,62%, el VIX subió y el rendimiento de los bonos a diez años se acercó al 4,7%. La conclusión directa es clara: las élites no estaban comprando el acuerdo en sí, sino la esperanza de que se concretara, y en cuanto el "casi listo" no se tradujo en firmas sobre un documento, regresaron de inmediato al efectivo. La confianza en las negociaciones duró exactamente dos días.
Petróleo: la reserva estratégica de EE. UU. cayó a niveles de 1983, y esto no es un simple detalle contable
El Brent osciló de 90 a 86 dólares y de nuevo a 90, mientras Trump alternaba entre declarar que el estrecho de Ormuz estaba "abierto y bajo control exclusivo de Estados Unidos" y exigir a Irán una compensación por medio siglo de asesinatos. Pero hay algo mucho más relevante: la reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos cayó por debajo de los 300 millones de barriles por primera vez desde 1983. Washington está agotando físicamente su colchón de seguridad para mantener la apariencia de control sobre el precio. Esta es una señal directa de debilidad, no de fortaleza: si las élites confiaran en una paz cercana, no habría necesidad de drenar la reserva.
Complejo militar-industrial: los submarinos importan más que las negociaciones
Mientras el mercado especulaba sobre Ormuz, la Marina de Estados Unidos recibió en silencio 76.600 millones de dólares para la construcción de submarinos nucleares, y los huthíes atacaron una refinería de Saudi Aramco. En este terreno, la burocracia militar resulta más honesta que la bolsa: destina fondos a décadas vista precisamente en el momento en que todos hablan de paz.

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